José Antonio Primo de Rivera fue enterrado inicialmente en una fosa común (número 5, fila 9, cuadro 12) del cementerio municipal de Alicante tras su fusilamiento el 20 de noviembre de 1936. Posteriormente, sus restos fueron trasladados a un nicho individual antes de ser llevados al Escorial en 1939 y finalmente al Valle de los Caídos.